Soy un Verdadero Guerrero,guiado por la pasión.
Adorador de la vida y de la razón.
Es mi espada la palabra.
De mis echos construí mi armadura.
Y por escudo,tomé la debilidad de mi adversario.
Un adversario transparente y molesto,
como la mosca cojonera que fastídia la paz de mi caballo.
Vivo en el castillo de mi iglesia,
iglesia de mi mente y de mi corazón.
Donde existe una alianza que mantiene vivo mi honor.
Camino con mi armadura blanca,por el valle de la muerte sombría.
Encendiendo las llamas apagadas del olvido.
Despertando a los que sueñan desnudos y desarmados.
Haciendo entrega de mi espada a los indefensos que en mí creyeron,
y que con echos lo demostraron.
Con la cara al frente y sin vacilar,la espada era para quien aceptara la verdad.
Lo prometido es deuda y la deuda he pagado.
La espada traje,pero a mi ejercito no lo he encontrado.
Porque esa espada,no se puede robar,sino que de mi mano la debes tomar.
Y si por necedad,se dormieron en el olvido,
no es por nada,pero tiempo han tenido.
Nádie puede salvar a nádie,si entes no se salva así mismo.
¿Que le dirás al Dragón cuando despierte?
Porque se suele despertar hambriento y con ganas de una explicación.
No le podrás negar mi existencia,porque la mentira haí no tiene lugar.
A tu puerta llamé pero no me la habristes de par en par.
Y si no tienes mi espada,el Dragón te comerá.
Como en toda historia de caballeros y dragones,
no puede faltar una princesa encantada,
y que si los demás dormían,esta princesa roncaba.
Mejor será,no despertarla.